SI EL GRANO DE TRIGO NO MUERE... Quito, 13/nov/2007 JAN
“...Si el grano de trigo no muere, él sólo queda, pero si muere da mucho fruto” (Jn 12, 24). ¡Formidable revelación del Señor Jesús sobre el poder del dolor y de la muerte! Nada menos que el dolor y la muerte dan vida y resurrección. ¡Qué paradoja!
Mirad un grano de trigo. ¡Qué humilde e insignificante es! ¡Qué estéril mientras se mantiene vivo! En el granero vacío quedan muchos de estos granos; granos de trigo hasta han sido guardados junto con las momias egipcias, con las que han subsistido, durante siglos y siglos, en tediosa insignificancia existencial ... ¡Qué desperdicio!
Pero tomad uno solo de estos granos y hundidle en tierra húmeda y cálida: en el mismo instante comienza a despertarse la vida, saltando de la secreta entraña de la materia, en una agonía trascendental entre la vida y la muerte. El milagro se ha dado: el grano de trigo se convulsiona de dolor y ... en suprema queja, muere ...mientras un alegre retoño se alza de la misma muerte, perfora la tierra y se asoma triunfante a la superficie.
Pero ... si muere, da mucho fruto: el retoño se hará mañana tallo fuerte, y más tarde espiga dorada por el sol. ¡Oh espiga de hoy, serás muerte mañana! Vida y muerte, muerte y vida, el siclo vital que es la ley suprema de las cosas.
Señor Jesús, debes ayudarme a comprender el poder maravilloso que tiene la muerte; comprender que la muerte de hoy es con seguridad resurrección de mañana. ¿Por qué es así la ley de la vida y de la muerte?
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