A MIS PADRES
EN SUS
BODAS ORO
MATRIMONIALES
Este romance de bodas (8/febrero/1965) JAN
Voy a cantar a este día
que nos regaló el Señor,
con las notas arrancadas
a las cuerdas del amor;
aunque no hay notas que puedan
expresar con propia voz
todo cuanto está guardado
muy dentro del corazón.
***
Retrocedamos la historia
y andemos con devoción
la senda de cincuenta años
de sus pisadas en pos:
Una mañana lejana
henchida de anunciación
el amor en sus dos almas
dulcemente amaneció:
era fresco y era hermoso,
era ardiente como el sol
y tenía la fragancia
de nuestros campos en flor.
Isabel era la niña
-temblando está de candor-
Enrique se llama el joven
-montaba un potro veloz.
Eran tiempos de hidalguía
de nobleza y de blasón
en que el galán emprendía
por su dama y por su honor.
...Y hubo la cita primera,
se oyó una declaración:
¡sobre dos almas triunfaba
una vez más el amor!
Ya en el pueblo se ha corrido
del casamiento la voz
y ante el altar de la Virgen
bendice el cura esta unión.
Las campanas de la iglesia
repican el nupcial son;
sobre la novel pareja
cae una lluvia de arroz.
Y al retornar de la iglesia,
brazo con brazo los dos,
sintiendo que de sus vidas
se hace una sola fusión,
entrevieron a lo lejos
con profético temblor,
levantarse de los sueños...
la nueva generación.
Y así con esa llaneza
propia de la creación,
con la sencilla grandeza
con que hace la historia Dios,
quedó sellado el destino
de las vidas de los dos.
***
Lo demás... fue obra de años...
de monótono tesón,
depurando el hierro esquivo
en el íntimo crisol:
afán, gozo, pena, llanto,
alegría y sinsabor,
revueltos en haz viviente
de serena decisión,
iban amasando lentos
un pan con propio sabor...
y levantando en silencio
este hogar de bendición.
Y año tras año esta casa
-como un milagro de amor-
de bullicios infantiles
poco a poco se pobló:
fueron diez retoños sanos
brotados del corazón
de ese tronco generoso
que la vida prodigó.
Qué de cuidados diarios
de la madre motivó
la crianza de los hijos
en viviente ondador.
***
Los niños de ayer son hombres;
los hijos son padres hoy.
La casona está vacía
sin el familiar rumor
del bullicio que poblaba
hasta el último rincón:
los cuartos vuelven el eco
con ahuecado temblor;
la gran mesa de otros años,
toda llena alrededor,
está puesta los manteles
con cubiertos para dos...
Esta es la ley de la vida
que se impone al corazón.
El tiempo lo cambió todo
nada escapó a su rigor:
pero no pudo una cosa
que es cambiar el corazón
de esos seres celestiales
que con infinita unción
pasan pensando en sus hijos
y viven solos los dos.
***
Padre y madre, en este día
de solemne evocación
se ha vuelto a llenar la casa
con el familiar rumor:
son los hijos que retornan
a la familiar mansión
para deciros aquello
de que abunda el corazón:
¡sois nuestro orgullo más puro,
la imagen viva de dios;
sois fuente de bendiciones
y nuestra herencia mejor!
dios os guarde largos años
a nuestro lado a los dos,
y pues pagar no podemos
que os pague a vosotros dios…
Jorge
Andrade, 8 de febrero de 1965
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