HAGASE EN MI SEGÚN TU PALABRA (jan)
Este “yo soy la
esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”, que pronunció María la mañana de la Anunciación, no solo que
hizo temblar de emoción a la casita de Nazaret y al mismo ángel Gabriel, sino a
la raza humana de todos los tiempos, al Mundo y al Cosmos en sus espacios
inconmensurables, porque este fue un día
de inmensas realizaciones:
1 Cumplimiento de la Promesa:
a) La felicidad original: Hubo un prenuncio del Espíritu de Dios, casi perdido
en los comienzos del tiempo, cuando Yahvé
acababa de instalar a Adán y Eva en el jardín del Edén, como reyes de todo
lo creado: «...Y Dios impuso
al hombre este mandamiento: de cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del
árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres
de él morirás, sin remedio» (Gn 2,
16-17).
b) La tentación y la caída: «La serpiente era
el más astuto de todos los animales del campo que Yahvé Dios había hecho... y
dijo a la mujer: ¿Cómo es que Dios os ha dicho: –no comáis de ninguno de los
árboles del jardín? –La mujer respondió:
... podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del fruto del árbol
que está en medio del jardín ha dicho Dios: no comáis de él, ni lo toquéis, so
pena de muerte». (Gn 3, 1-3) –«Replicó la serpiente a la mujer: de ninguna manera
moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os
abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal. Y como
viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y
excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió y dió a su marido,
que también comió». (Gn 3, 4-6)
c) La sentencia: «Entonces Yahvé Dios dijo a
la serpiente: Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y
entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre caminarás y polvo comerás
todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre ti y la Mujer, entre tu
descendencia y la suya; ésta te pisará la cabeza mientras tu acecharás su talón».
(Gn 3, 14-15). Este cuadro pavoroso nos anuncia
la lucha eterna entre la Serpiente –protagonista del mal– y la dulce y poderosa
Mujer –la protagonista de la bondad y la gracia, lucha que pasará a la
descendencia de la Mujer y la del Dragón, por miles de años.
d) La lucha y la victoria: Eso es lo que
nos muestra este otro cuadro dantesco dibujado en la órbita celeste, por el
evangelista Juan, el príncipe de los iluminados: «Una Mujer vestida de sol, con la luna bajo
sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza, está encinta y grita
con los dolores de parto. Y apareció otro signo en el cielo, un gran Dragón
rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su
cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre
la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz. La
mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con
cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. Y la
mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios, para ser allí
alimentada mil doscientos setenta días» (Ap 12, 1-6).
e) Bendita entre las mujeres: El evangelista Lucas nos muestra a María en la
visitación de su prima santa Isabel el día en que comenzó a cumplirse la
promesa hecha por Yahvé en el jardín del Edén: en cuanto oyó Isabel el
saludo de María... quedó llena del Espíritu Santo y exclamó a gritos: «bendita
tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno, y ¿de dónde a mí que venga
la madre de mi Señor a verme? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu
saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se le
cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor»! Y dijo María: «Alaba
mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador,
porque ha puesto sus ojos en la pequeñez de su esclava, por eso desde ahora
todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor
cosas grandes el Poderoso, santo es su nombre...»
2 Realización
de las Profecías
“Un hijuelo saldrá del tronco de Jesé y sobre él reposará el
Espíritu de Dios. No administrará justicia por las apariencias sino que dará lo
suyo a los débiles y dictará sentencias justas para los pobres. Habitará el
lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito, el ternero y el león
comerán juntos y un muchachito los apacentará; la vaca pastará con la osa y sus
crías vivirán juntas, y el león comerá paja como el buey. El niño de pecho
pisará el hoyo de la víbora y en la cueva de la culebra el pequeñuelo meterá su
mano. Aquel día el Hijuelo de Jesé será buscado por todos los pueblos”. (Is
11,1) (Miq 5,1–3)
3 La plenitud
de los tiempos
Desde cuando empezó la
espera, el tiempo ha amontonando años de años, hasta que la espera ha llegado a
su plenitud. En la Biblia más de una vez se alude a la Plenitud de los Tiempos
que significa la llegada de la Redención. De igual manera, también nosotros, mientras éramos menores de edad,
éramos esclavos de los elementos del mundo...Pero al llegar la plenitud de los
tiempos envió Dios a su hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para
rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la
condición de hijos. Y como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el
Espíritu de su Hijo que clama: «papito». De modo que ya no eres esclavo sino
hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios (Gal 4,1-7).
4 Hominización
de Dios y Divinización del Hombre
«Vino a su propia casa y los suyos no le recibieron. Pero a
todos los que lo recibieron les concedió ser hijos
de dios; éstos son los que creen en su nombre. Y el Verbo se hizo carne
y vivió entre nosotros: hemos visto
su gloria, la que corresponde al Hijo Unico cuando su Padre lo glorifica». (Jn
1, 11–14)
5 El Polo
Supremo de Conciencia
“La Vida reflexiva del universo no puede continuar
progresando, a menos que brille por encima de ella un Polo Supremo de
Conciencia. En un sentido pleno, el Reino de Dios es una prodigiosa operación
biológica, o sea, un Embarazo, una Encarnación del Dios Vivo y el Nacimiento de
un Redentor, ¡la Navidad! (Teilhard de Chardin en “El Fenómeno Humano”)
6 La
“esclava” se transforma en “Reina”
Según la Lumen gentium, la Virgen Inmaculada, preservada de
toda mancha de culpa original, al terminar el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria
celestial y enaltecida por el Señor como Reina del Universo.
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