ENCICLICA
DEUS CARITAS EST DE BENEDICTO XVI
de
25/dic/2005
(Texto
impreso en carpeta 7–B–3)
PRIMERA PARTE: LA
UNIDAD DEL AMOR
EN LA CREACION Y EN LA HISTORIA DE LA
SALVACION
1. UN PROBLEMA DE LENGUAJE (2)
La
palabra “amor” es la más llevada y traída en el mundo moderno (amor a la
patria, a la profesión y trabajo, amor a los amigos, a los hijos, padres y
hermanos, al prójimo, a Dios). Entre todos destaca el amor entre hombre y
mujer, en el que participa el hombre entero, cuerpo y alma. “Amor” encierra significados diversos, según
el uso y abuso del usuario. ¿A la final esos significados se unifican o
permanecen distintos?
2. EROS Y AGAPE, DIFERENCIA Y UNIDAD (3-8)
El
ágape veneno del Eros (3): Los griegos dieron el nombre de Eros al amor de
hombre y mujer, “que no nace del
pensamiento o la voluntad sino que se impone al ser humano”; la novedad
del cristianismo es haber empleado la palabra Ágape para su nueva concepción
del amor. “El cristianismo, según
Friedrich Nietzsche, habría dado de beber al Eros un veneno el cual, aunque no
le llevó a la muerte, le hizo degenerar en vicio”: la Iglesia con sus
preceptos y prohibiciones ¿no hace amargo lo más hermoso de la vida?
La
regeneración del Eros (4): El Eros griego es un arrebato divino que se impone a
la razón y le da al hombre la dicha más alta. El poeta Virgilio en las
Bucólicas: Omnia vincit amor et nos
cedamus amori. En las religiones esta experiencia se ha convertido en
culto a la fertilidad, como la prostitución “sagrada” que se practicaba en
muchos templos. El Eros se celebraba como comunión con la divinidad. El Antiguo
Testamento se opuso a esta forma de religión por encontrarla opuesta a la fe en
el único Dios y la combatió como una perversión de la religión.
Pero
no rechazó con ello el Eros como tal sino su desviación, que le priva de su
dignidad y lo deshumaniza (la prostitutas sagradas, que eran tomadas como
instrumentos de la locura divina y no como personas, nada podían transmitir
sino el placer momentáneo). Así el Eros en vez de ser éxtasis divino,
significaba caída y degradación. Para que el Eros pueda dar a pregustar al
hombre la más alta felicidad, necesita disciplina y purificación.
Unión
de cuerpo y alma en el amor (5): De estas rápidas ideas se desprende: (a) El
amor se relaciona sin duda con lo divino, pues promete infinitud, eternidad y
una realidad más grande que nuestra existencia diaria. (b) Pero para ello el
amor, superando el mero instinto, debe madurar y purificarse incluyendo hasta
la renuncia. Esto no envenena al Eros sino que lo sanea para su verdadera
grandeza. Esto es exigido por la constitución de la naturaleza humana: cuerpo y
alma. Cuando hay esta íntima unión el hombre es él mismo. Si pretendiera ser
sólo espíritu, rechazando la carne, el hombre (espíritu y cuerpo) perdería su
dignidad. Si pretendiera ser sólo carne, rachando el espíritu, malograría
también su grandeza. Ni solo el espíritu ni solo la carne aman. Es el hombre,
la persona la que ama. Este terreno es el único que hace madurar al Eros.
El
cristianismo del pasado ha sido contrario a la corporeidad y esto ha sido
rechazado. Pero la actual exaltación del cuerpo es una exageración : el Eros
degradado a materia y sexo se convierte en “objeto "comprable y vendible; el
mismo hombre se convierte en mercancía (prostitutas) . Aquí la sexualidad
procede sólo del cuerpo, no del hombre entero. La fe cristiana, al contrario,
ha considerado al hombre como uno, en cuerpo y alma compenetrados
recíprocamente, adquiriendo así una nueva nobleza. El Eros procedente sólo del
cuerpo no lleva al éxtasis divino; necesita del espíritu (maduración,
purificación, renuncia).
Camino
de purificación del amor, Eros, (6):
¿Cómo llegar a la purificación para que el amor realice la promesa
humana y divina? (a) El Cantar de los Cantares, poesía judía que exalta el amor
conyugal, usa dos términos al referirse al amor: dodim, un plural que expresa amor
inseguro en la etapa de búsqueda indeterminada, y ahabá que expresa que el amor ha
llegado determinadamente a encontrar al otro, superando el egoísmo del dodim. Ya no se busca a sí mismo sino
la felicidad del otro (renuncia, sacrificio por el otro). (b) Así el amor se
hace exclusividad y es para siempre, tiende a la eternidad e infinitud. Es
éxtasis, pero no arrebato momentáneo, sino camino permanente, reencuentro de sí
y de Dios: “el que guarda su vida la
perderá y el que la pierde la recobrará (Lc 17,33). Si el grano de trigo no muere, queda solo,
pero si muere da mucho fruto”.
Las
dos cuestiones: ¿el amor es uno? ¿El “amor "de la Biblia y la Iglesia concuerda
con la experiencia humana del amor? (7): Las diferentes clases de amor (Eros
-Ágape, amor posesivo-amor oblativo, amor concupiscente-amor benevolente, amor
ascendente- descendente) se han radicalizado en el fragor del debate
filosófico-teológico, y hasta se han contrapuesto. El Ágape o amor descendente
es el amor cristiano y el Eros o amor ascendente es el de la cultura griega
pagana.
Si
se llevara al extremo el antagonismo, la esencia del cristianismo quedaría
desvinculada de la realidad humana. En realidad Eros y Ágape nunca llegan a
separarse; cuanto más encuentran ambos su justa medida en la única realidad del
amor, mejor se realiza la verdadera esencia del amor. Una persona irá
encontrando a la otra y saliendo de sí misma para buscar la felicidad del otro.
Así se irá insertando el Ágape en el Eros, hasta formar con él un amor
integrado, capaz de buscar la felicidad del otro, incluso en la renuncia de sí
mismo.
Ahora
bien, el amor no sólo debe dar; debe también recibir el don del amor: cierto
que el hombre puede convertirse en “fuente
de la que manan ríos de agua viva (Jn 7,37), pero para ello es preciso
que ese amor se realimente en la fuente originaria que es Jesucristo: el agua yo le daré se convertirá en él en un
chorro que salta hasta la vida eterna (Jn 4,14).
En
la escalera de Jacob, por la que subían los ángeles hasta el cielo y volvían a
bajar a la tierra, han visto realizada esta relación inseparable entre ascenso
y descenso, entre Eros que busca a Dios y Ágape que transmite el don recibido
(7).
Las respuestas (8): Hemos encontrado la respuesta a la primera pregunta: EL AMOR ES UNA UNICA REALIDAD si bien con dimensiones diferentes. Si éstas están bien integradas, el amor llega a su más alto nivel. En caso contrario el amor se convierte en caricatura.
La respuesta a la segunda pregunta: la fe cristiana o bíblica NO CONSTRUYE UN AMOR CONTRAPUESTO AL FENÓMENO AUTÉNTICO DEL AMOR HUMANO, porque engloba al hombre entero, alma y cuerpo. (8)
3. DIOS ES AMOR Y POR ESO AMA A SUS
CRIATURAS (9-11)
3.1 El Antiguo testamento: Dios amante (9-11):
Es una nueva imagen de Dios la que nos presenta
el Papa en su encíclica: la del Dios amante. Nos recuerda que en
el Antiguo Testamento el pueblo de Israel rezaba todos los días: Dt 6,4:
El Señor nuestro Dios es solamente uno; todo lo demás, la tierra y el cosmos, es
creación de Dios, proviene de su Palabra creadora.
Es un Dios
que, al haber hecho al hombre, le estima y le ama porque el acto de la creación
es un acto de amor: Dios no crea al mundo por un pasatiempo o por distracción
(irse al cine); tampoco lo hace por satisfacer una necesidad (comer); tampoco
por causar daño (fabricar una pistola para matar). Lo hace por el deseo de
comunicar el ser (existencia) a seres que antes de la creación no existían ni
podían existir por sí mismos. Estos conceptos fríos de la filosofía y de la
teología se pueden entender mejor con los ejemplos de la experiencia: Los padres,
que son los hacedores inmediatos de su hijo, le dan el ser y por eso lo aman
entrañablemente, hasta dar su vida por él.
Diferencia
con el Dios que alcanzó a descubrir Aristóteles en un alarde de la filosofía
griega: la del MOTOR INMOVILIS,
un dios único, que tiene todas las perfecciones, creador de todo, que es amado
por todas sus criaturas, pero que no puede amar a nadie.
El
Dios único en el que cree Israel, al contrario, ama personalmente al hombre.
Nos recuerda el Papa toda la historia de las relaciones de dios con el pueblo
de Israel: la elección de Abraham, la promesa, la alianza, los profetas, la
tierra de promisión, la Ley. Cita a Oseas, Ezequiel y el Cantar de los
Cantares, que han descrito un amor apasionado de Dios por su pueblo, valiéndose
de la metáfora del noviazgo y matrimonio. Es un Eros que al mismo tiempo es un Ágape, porque es un amor que perdona
y se da.
3.2 El Nuevo Testamento: Cristo el amor de
Dios encarnado (12): La novedad del NT no consiste en nuevos y
hermosos conceptos, sino en el hecho monumental e inaudito del Verbo de Dios
encarnado, es decir Jesucristo!: Tanto amó Dios al mundo que le entregó su
hijo único para que todo el que crea en él no se pierda sino que tenga vida
eterna. Dios no mandó a su hijo a este mundo para condenar al mundo sino que
por él ha de salvarse el mundo (Jn 3,16).
Según
Harnack (protestante) y muchos teólogos católicos, acaso la mayor revelación
que nos hizo Cristo sea que Dios es nuestro padre y que nos ama personalmente:
i. Nos habló de que el propio Dios va
tras la oveja perdida, la humanidad doliente y extraviada (Lc 15,1 / Mt 18,12).
ii. Nos habló de que Dios se parece a esa
mujer que remueve toda su casa para buscar la dracma perdida (Lc 15,8).
iii. Jesús nos habló de aquel padre amoroso
que se afligió cuando su hijo menor abandonó la casa paterna, cuando esperó
muchos años su vuelta... y cuando salió a su encuentro con los brazos abiertos
(Lc 15,11).
iv. En fin, en su muerte de cruz se realiza
ese gran misterio: el ponerse Dios contra sí mismo y entregar su vida por amor
para dar nueva vida al hombre (leer pág 37 fine).
3.3 La eucaristía, perpetuación de la entrega
de Dios por amor (13-15): En la última cena, Jesús
anticipa su muerte y resurrección dándose a sí mismo como alimento, bajo la
forma de Pan y Vino. Por medio de la encarnación la Palabra se hizo carne y
acampó entre nosotros; y ahora la Palabra se hace Pan por amor, como alimento
espiritual.
i. El mundo antiguo había soñado con
emparentar con los dioses y con alimentarse con el ambrosía, que era el
alimento de los dioses. La mística del sacramento realiza este sueño de manera
inconcebible (leer pág 39 initio).
ii. Pero ahora se ha de prestar atención a
otro aspecto: el carácter social de la mística de este sacramento,
porque ... (leer pág 40, N° 14).
iii. En la comunión eucarística está incluido
el ser amados y el amar a los otros... (leer pág. 42 medio).
iv. Las grandes parábolas de Jesús han de
entenderse también a partir de este principio de amor al prójimo: (1) la del
Rico Epulón, Lc 16, 19-31; (2) la del Buen Samaritano, Lc 10, 25-37,
con sus dos aclaraciones importantes... y (3) la del juicio final, Mt 25,
31-46.
3.4 El amor a Dios y el amor al prójimo
(16-17)
Objeciones
al amor de Dios: Después de conocer el amor que
dios nos tiene, se ponen dos objeciones:
i. (16) ¿Es posible amar a Dios,
si nadie lo ha visto jamás? Quien no ama a su hermano, a quien ve, ¿cómo
puede amar a Dios, a quien no ve? (Jn 4,20). De aquí no se sigue que
sea imposible amar a Dios sino que para amarlo, primero tenemos que amar al
prójimo; el mismo apóstol Juan nos exhorta en su carta a amar a Dios.
(17) Además,
aunque nadie ha visto a Dios tal cual es en sí mismo, no nos es del todo
desconocido porque: Dios nos ha amado primero, 1Jn 4,10, y este amor
de Dios ha aparecido entre nosotros, pues Dios envió al mundo a su hijo único
para que vivamos por medio de Él...En Jesús podemos ver al Padre... (leer pág 46, fine 17)
ii. ¿Se puede imponer el amor? Mediante un
mandamiento externo no se lo puede imponer. Pero puede llevarse a cabo mediante
un encuentro íntimo con Dios que nos dé a conocer su amor y que suscite en
nosotros la respuesta del amor. Así el amor no es una imposición externa sino
una respuesta interna de “amor con amor se paga”. (leer pág 53 subrayado)
SEGUNDA PARTE: CARITAS, EL EJERCICIO DEL AMOR
POR PARTE DE
LA IGLESIA COMO “COMUNIDAD DE AMOR”
1. LA CARIDAD DE LA IGLESIA COMO
MANIFESTACIÓN DEL AMOR TRINITARIO (19)
Es
decir la caridad ejercida por la iglesia es un reflejo del amor en que
intervienen las 3 personas de la Trinidad. “Así Dios (el Padre) amó al mundo que le entregó a su
propio unigénito para que todo el que crea en él encuentre su salvación”(Jn 3,16).
Al morir Jesús en la Cruz entregó su
Espíritu, preludio del Espíritu Santo que daría a su iglesia en Pentecostés,
después de su resurrección. Así Jesús cumplía la promesa de que “el que
crea en mí que venga y beba y de él saldrán ríos de agua viva. Decía esto Jesús
refiriéndose al Espíritu Santo que recibirían los que creyeran en él...” (Jn
7,38).
Ahora bien, el Espíritu es la fuerza que aglutina
los corazones de los fieles con el corazón de Cristo y que lleva a amar a los
hermanos, como sucedía en la pri-mera iglesia: La
multitud de los fieles tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba
como propios sus bienes sino que los tenían en común; ninguno sufría necesidad
pues los que poseían campos o casas los vendían y traían el dinero y lo ponían
a los pies de los apóstoles que lo repartían según la necesidad de cada uno (He
4,32).
Por tanto, el amor es el servicio que da la iglesia
para atender las necesidades, incluidas las materiales, de los hombres.
A este aspecto se quiere referir el Papa.
2. LA
CARIDAD COMO TAREA ESENCIAL DE LA IGLESIA (20)
El amor al prójimo tarea de la iglesia (20): no sólo es tarea para cada fiel sino para toda la
comunidad eclesial: iglesia local e iglesia universal. Para ello la iglesia
necesita una organización para un servicio comunitario ordenado. Esta tarea ha
sido esencial y constitutiva de la iglesia desde sus comienzos: tenían todo en
común y atendían a todos, según sus necesidades.
Con el crecimiento de la iglesia esta comunión
material se fue haciendo imposible. Pero ha quedado un concepto esencial (verlo
pág. 59): “en
la comunidad de los creyentes no debe haber una forma de pobreza en la que se
niegue a alguien los bienes necesarios para una vida decorosa”.
El servicio diaconal (21): La elección de los 7 varones, “llenos
de espíritu y de sabiduría” (He 6,1-6), para que se ocuparan del servicio de la mesa, tuvo por objeto dejar más
tiempo a los apóstoles para el servicio de la palabra y la liturgia: entre los
elegidos estuvo nada menos que Esteban. Así, el servicio de la diaconía
(servicio de amor al prójimo ejercido comunitariamente) quedaba instaurado en
la estructura misma de la iglesia.
Actividad esencial de la iglesia (22): Con el paso de los años el servicio de la caridad
se confirmó como una de sus actividades esenciales (viudas, huérfanos, presos,
necesitados de todo tipo), al igual que el servicio de la Palabra y el servicio
de los Sacramentos. Leer texto pág. 61
fine.
Primitivas estructuras jurídicas: la diaconía (23): Hacia el año 350 se va formando en Egipto la
institución de LA DIACONÍA: cada monasterio debía tener el servicio de las necesidades de los
pobres. Luego, la diaconía debía
existir no sólo en cada monasterio sino en cada diócesis de Oriente y
Occidente; las de Nápoles y Roma fueron sobresalientes para los pobres y
necesitados; hecho pintoresco del diácono de Roma, Lorenzo, leerlo en pág 64
1 ¼).
Omitir [Alusión al emperador Juliano el Apóstata (24): (el
relato, pág 65) Este relato ilustra o esencial que era para la iglesia
de los primeros tiempos el ejercicio del amor práctico al prójimo necesitado].
Resumen: datos esenciales (25):
(a) La naturaleza esencial de la iglesia
se expresa en la triple tarea, es decir, (1) servicio de la palabra (kerigma); (2) servicio de sacramentos
(liturgia) y (3) servicio de
caridad (diaconía). Tareas
esenciales e inseparables. Para la iglesia el servicio de caridad no es una
especie de asistencia social que se puede encargar a ótros sino que debe ser
servido por la propia iglesia porque es manifestación de su propia esencia.
(b)
La iglesia de Cristo es la familia de Dios en la tierra. En esta familia no debe haber nadie que sufra por falta de lo
necesario. Pero este servicio de caridad supera las fronteras de esta
familia: la parábola del buen samaritano es el modelo (Lc 10,31). No
obstante este sentido universal de la caridad, es válido el consejo de Pablo: Mientras
tengamos oportunidad hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros
hermanos en la fe (Ga 6,10).
3. JUSTICIA Y CARIDAD (26-29)
Se
ha objetado (desde el siglo 19) la actividad caritativa de la iglesia: los pobres no necesitan caridad sino
justicia: las obras de caridad darían pretexto a los ricos para evadir
el cumplimiento de sus obligaciones; contribuyen a mantener el orden de
injusticia existente; mejor sería implantar un orden justo en la sociedad para
que todos reciban su parte. El Papa dice que esto no carece de razón, pero
contiene errores básicos.
4. LAS MULTIPLES ESTRUCTURAS DE SERVICIO
CARITATIVO EN EL CONTEXTO SOCIAL ACTUAL (30)
Compromiso
por la justicia y el amor en el mundo actual (30):
(a) los medios
de comunicación de masas y la globalización parece que han empequeñecido al
planeta. Esto pone a los unos más cerca de los otros para conocer a fondo su
situación: sufrimiento por tantas formas de miseria material y espiritual, a
pesar del aumento de riqueza y disponibilidades en el mundo. Aquí el Papa cita
al Concilio Vaticano II, que dice: La acción caritativa puede y debe abarcar
a todos los hombres y a todas sus necesidades; entre los signos de nuestros
tiempos es digno de mención especial el creciente sentido de solidaridad entre
todos los pueblos.
(b) Un fenómeno
importante de nuestro tiempo es la formación de numerosas organizaciones
humanitarias y de voluntariado cristiano que atienden muchos servicios de
caridad. Así, frente a la anticultura de la muerte, el terrorismo, la droga y
la explotación se alza el amor que es solidario con los otros, que no teme
“perderse a sí mismo” a favor del otro y que representa la cultura de la vida.
5. EL PERFIL ESPECÍFICO DE LA CARIDAD DE
LA IGLESIA (31)
¿Cuáles son los elementos que constituyen la esencia de la
caridad cristiana?
(a) Respuesta a una necesidad inmediata
en una determinada situación: con los bienes
necesarios, el personal capacitado, de manera oportuna. El personal capacitado
no sólo tiene que ser un buen profesional, sino prodigar atención, cariño,
amor, un amor que no debe parecer impuesto desde fuera para estos servicios sino
nacido espontáneamente de dentro. Esto es imposible si este personal no
mantiene un contacto diario y personal con Cristo y si no se alimenta
diariamente de su amor (los ríos de agua viva que saltan hasta la vida
eterna...)
(b)
El servicio de caridad debe ser independiente de partidos e ideologías: no es un medio para ganar a alguien para un partido o una
religión (leer
pág 92 ¼) sino la actualización del amor que el hombre siempre
necesita, sin condiciones. La actitud del cristiano es la del buen samaritano:
“es un corazón que ve dónde se necesita amor” y simplemente actúa.
(c)
No es un medio de proselitismo: el amor es
gratuito y no es calculador. Pero ello no significa que la caridad deba
olvidarse de dios y de Cristo (leer pág 94 ¼)
6. LOS RESPONSABLES DE LA ACCION
CARITATIVA DE LA IGLESIA (32-39)
6.1 La Santa Sede (Consejo Pontificio Cor
Unum), 32: le corresponde la orientación y coordinación de las actividades
caritativas mundiales de la iglesia católica (Domund, Obolo de San Pedro,
Múnera).
6.2 Los obispos diocesanos, 32: tienen
la primera responsabilidad de cumplir, también hoy, el programa expuesto
en He 2,42-44: Todos los que habían creído vivían unidos; compartían todo
cuanto tenían, vendían sus bienes y propiedades y repartían después el dinero entre todos, según las
necesidades de cada uno.
Antes de la consagración del obispo,
se le recuerdan sus futuros deberes y él promete expresamente que será
acogedor y misericordioso para con los más pobres y necesitados de consuelo y
ayuda.
En fin, el Directorio para el
Ministerio Pastoral de los Obispos recalca que el ejercicio de la caridad es
una actividad de la iglesia, como tal, y forma parte esencial de su misión
originaria, al igual que el servicio de la Palabra y los Sacramentos.
6.3 Los párrocos y demás colaboradores (33):
+ Deben ser personas movidas por el
amor de Cristo que, a su vez, haya despertado en ellos el amor al prójimo (leer
pág 98 fine).
+ Deben cumplir lo de san Pablo 1Co,13,
es decir, saber que la caridad es algo más que la simple actividad de prestar
ayuda.
+ El colaborador debe ser humilde en
el servicio que presta (leer pág 101 initio).
+ No pretende solucionar todos los
problemas de los necesitados en el mundo entero...(leer algo de pág 102
fine, Teresa de Calcuta).
7. CONCLUSION (40-42): Miremos la conducta de los
santos de la Iglesia:
*
Martín de Tours (397), que fue soldado, monje y obispo y que dio un
testimonio especial de caridad individual: a las puertas de Amiens compartió su
manto con un pobre; Jesús se le apareció en sueños, vestido con el mismo manto,
confirmando el Evangelio: Estuve desnudo
y me vestisteis... Cada vez que hicisteis con uno de estos humildes hermanos,
conmigo lo hicisteis (Mt 25,36.
* Así San Antonio abad (356), que
percibió la necesidad de transformar su vida en un servicio al prójimo: así se
explican las obras de hospitalidad y asistencia al lado de los
monasterios. * Así los San francisco de
Asís, Juan de Dios, Camilo de Lelis, Vicente de Paul, Luisa de Marillac, Juan
Bosco, Teresa de Calcuta. Entre los santos sobresale María Madre de Jesús: con
los servicios a su prima Santa Isabel. Es humilde y solo quiere ser la «esclava
del Señor» y estar a disposición de Dios para cumplir su voluntad. Es mujer de
esperanza (cumplimiento de las promesas) mujer de fe (Dichosa tu que has
creído). El magníficat es un retrato de su alma. María, en fin, es una mujer
que ama: lo intuimos en sus gestos silenciosos de los evangelios y cuando
asiste al pie de la cruz de su Hijo (Jn 19,25), mientras sus discípulos han
huido. En Pentecostés son ellos los que se agrupan en torno a ella para recibir
el Espíritu Santo (He 1,14).
Es evidente que quien va a Dios,
después de la muerte, no se aleja de los hombres sino que permanece cercano a
ellos. En nadie vemos esto mejor que en María, confirmado con la palabra del
propio Jesús: «Ahí tienes a tu hijo»... «ahí tienes a tu madre» (Jn 19,27) Esto
se hace efectivo en cada generación y María se ha convertido así en «madre de
todos los creyentes». ¡A ella se dirigen los hombres de todos los tiempos y
espacios, en sus alegrías, tristezas, necesidades y esperanzas, porque María es
realmente su Madre!
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