Hoy fui llamado por el Gral. Paco Moncayo, Jefe del
Estado Mayor del Comando Conjunto, para una entrevista con él a las tres de la
tarde y me propuso, a nombre del Jefe del Comando, Gral. Víctor Bayas, que
aceptara conformar un grupo de alto nivel para asesorar al Comando Conjunto de
las FF.AA. en su participación dentro de la política nacional.
Por supuesto que acepté sin dudar, pues al fin parece
que está germinando la semilla que he tratado de sembrar desde que comencé mi
trabajo en la Junta de Defensa, a mediados del año 1993, bajo este sencillo y
evidente marco conceptual:
a) Es muy
claro que hay que hacer algo para salvar a nuestro asendereado país de la
voracidad de sus propios hijos, que amenazan con tragarlo entero. ¿Qué se puede
hacer? ¿A qué factores de regeneración acudir? No son falsas alarmas. A la
vista están los casos de Checoeslovaquia y Yugoeslavia, carcomidas por el
cáncer de la falta de identidad. El Ecuador no está libre de algo parecido, al
contrario, va camino de su propio descuartizamiento.
b) Las
naciones tienen sus propios factores de regeneración, como el cuerpo biológico
que casi siempre se alza de sus escombros. Pero ¿con qué se salará, si la sal
pierde su poder de salar? Parece que nuestros factores de regeneración han
sufrido una degeneración masiva, que ha tomado a casi todo el cuepo social. La
Legislatura, los políticos, las universidades, el sindicalismo, el magisterio,
la policía, la administración de justicia, la burocracia, la misma democracia
son nombres que connotan una profunda incapacidad y postración porque han caído
a lo más bajo de la miseria humana. ¿Será prudente esperar que la salud salga
de esta carroña?
c) Hay
algo que todavía no está completamente corrompido; que todavía es más o menos
puro, idealista, patriótico y organizado; que todavía es capaz de ponerse metas
en la vida y abrazar un camino largo de lucha y reconquista. Ese algo son las
FF.AA. Seguramente por eso la Constitución Política nuestra les encargó el
supremo cuidado de la patria toda. A pesar de sus defectos y de que está
amenazada por los miasmas de la corrupción generalizada, me he convencido que
las FF.AA. son lo único que queda todavía, como factor de regeneración.
d) Las
FF.AA. deben cuidar del país, de sus orientaciones políticas básicas, de sus
valores nacionales, de su supervivencia. Deben destruir las fuerzas
disociadoras y regionalistas y desarrollar un auténtico sentimiento de patria,
basado en el encuentro de la propia identidad.
e) Hay que comenzar por robustecer a las FF.AA. en
todas las direcciones. Hay que hacer de ellas un instrumento idóneo de
regeneración, sin olvidar que la meta última de este trabajo será la patria.
Creemos que este es el único camino.
Más vale una pequeña acción que una gran crítica, se
dice. Es propio de valientes hacer y de cobardes, criticar. ¿Qué es lo que cada
uno puede hacer en esta cruzada nacional? A lo largo de mi vida, vaya que he
tratado de construir! La docencia universitaria, algunas funciones públicas que
he tomado como un servicio y no como un botín y las reformas legales de las que
fui protagonista: de la Contraloría en 1977, de la Ley de Hidrocarburos en 1982
y de Petroecuador en 1989.
Pero a la vuelta de los años, todo este trabajo parece
haberse reducido a nada o casi nada. No queda huella de tu paso. ¿Bueyes arando
en el mar? Ojalá que este nuevo intento de hacer algo para la reconstrucción
del país de nuestros hijos, fructifique.
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