ALIANZA NUEVA Y ETERNA

APUNTES SOBRE LA ALIANZA ENTRE DIOS Y EL HOMBRE    JAN
 
Puede decirse que el tema de la Alianza es la historia de amor entre Dios y el mundo creado por Él y de manera especial, la raza humana. Esta Alianza es tan antigua como la humanidad, lo que indica que la búsqueda entre Dios y el hombre es recíproca y eterna.
 
1    Noé
 
Dijo Dios a Noé: He aquí que yo establezco mi Alianza con vosotros y con vuestra futura descendencia y con toda alma viviente que os acompaña: aves, ganados y toda alimaña que hay con vosotros, con todo lo que ha salido del arca. No volverá nunca más a ser aniquilada la vida por las aguas del diluvio. Esta es la señal de la Alianza que pongo  para las generaciones perpetuas: mi arco en las nubes, yo lo veré para recordar la alianza perpetua entre Dios y todo ser vivo (Gn 9,8).
 
2    Abran
 
Primera mención de la Alianza: Yo soy Yavé que te saqué de Ur para darte esta tierra en propiedad. Abran dijo ¿en qué conoceré que ha de ser mía?...Y puesto ya el sol, surgió un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre aquellos animales partidos. Aquel día Yavé hizo una alianza con Abrán: «Voy a dar a tu descendencia esta tierra desde el río de Egipto hasta el río Grande, el Eufrates...» (Gn 15,17).
 
La segunda mención de la Alianza con Abraham está en Gn 17: Dios le dijo: Yo establezco mi Alianza entre nosotros dos de ser yo tu Dios y el de tu posteridad,  y te multiplicaré sobremanera; todos vuestros varones serán circuncidados y esa será la señal de nuestra alianza y te daré a ti y tu posteridad la tierra en que andas como peregrino, toda la tierra de Canán. Abraham cayó rostró en tierra y se echó a reir: ¿a un hombre de 100 años va a nacerle un hijo y Sara a sus 90 años va a parir? Pero Dios así lo prometió. El mismo día Abraham circuncidó a todos los varones de su casa.
 
3    Características de esta Alianza
 
3.0    Es un acuerdo de voluntades o contrato entre Dios y el hombre (Noé o Abraham), por el que cada parte se compromete a hacer algo y adquiere, a su vez, el derecho de recibir algo a cambio.
 
 
3.1    Entrega recíproca de Dios y su Pueblo: Lv 26,12: Yo viviré entre vosotros y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo. Multiplicaré tu descendencia y te daré tales y tales tierras.
 
 
3.2    Alianza–Matrimonio: Os 2,1: Yo te desposaré conmigo para siempre, en justicia y equidad, en amor y compasión. Os 4,1: ...Tiene pleito Yavé...pues no hay ya fidelidad ni amor sino perjurio y mentira, asesinato y robo, adulterio y violencia, sangre y más sangre.
 
3.3    Gratuidad: Dt 7,7: No porque seáis el más numeroso de los pueblos se ha ligado Yavé a vosotros, pues sois el menos numeroso de los pueblos, sino por el amor que os tiene y por guardar el juramento hecho a vuestros padres.
 
3.4    Alianza Personal: Dt 5,2: Yavé nuestro Dios ha concluido con nosotros una Alianza en Oreb; no con nuestros padres concluyó Yavé esta Alianza sino con nosotros que estamos aquí, todos vivos.
 
4    Salomón:
 
El que construyó a Yavé un templo esplendoroso para rendirle culto, en II Cr 6, 11 nos dice: He construido el templo al Nombre de Yavé, Dios de Israel y he fijado en él un lugar para el arca en la que se encuentra la Alianza que Yavé pactó con los israelitas. Y dijo: Yavé Dios de Israel, no hay Dios como tú ni en el cielo ni en la tierra; tu que guardas la Alianza y la fidelidad a tus siervos que caminan ante ti de todo corazón...
 
5    Moisés:
 
El artífice de la gran liberación de Israel de la esclavitud de Egipto estableció para siempre, por orden de Yavé, la fiesta de la Pascua como la primera y más importante de todas, asegurándolas con leyes precisas que, aunque no mencionan expresamente a la Alianza, sin duda la incluyen. Entre muchos ejemplos Ex 12, 41: El mismo día que se cumplían los 430 años, salieron del país de Egipto todos los ejércitos de Yahvé. Aquella noche Yahvé veló para sacarlos de Egipto. Y esta noche los israelitas velarán en honor de Yahvé, de generación en generación.
 
 
6    Jesús: Mt 26,26:
 
Mientras estaban comiendo..., tomó Jesús pan...Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «bebed de ella todos, porque esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados». En Lc 22,20 se lee: De igual modo después de cenar tomó la copa diciendo: esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que se derrama por vosotros.
 
El propio Jesús nos habla de una Alianza Nueva: Nueva, porque si bien se parece a la antigua Alianza, se diferencia sustancialmente (en esta Alianza entre Dios y el hombre no median sacrificios de animales sino la sangre de Cristo, es decir, su sacrificio de valor divino, ofrecido por la creación de manera perpetua y con eficacia indefectible; esta Alianza no está condicionada al cumplimiento de las partes sino opera por la sola voluntad de Dios (ojo la Alianza antigua era condicionada al cumplimiento, I Sam 12,14; Re 9,4; II Cr 15,1. Es el nuevo orden de amor y misericordia. Es además Alianza Eterna, porque es hecha, por la parte de Dios, desde siempre y hasta siempre (Pablo dice que es «eterna»,  Heb 13,20, y la Iglesia dice en la misa: Alianza Nueva y Eterna).
 
7    A raíz de la celebración de esta Alianza Nueva y Eterna, hecha por medio de la sangre de Cristo, derramada en redención, ha sido cerrada la era de la justicia y abierta la era del amor, piedad y misericordia de Dios, sin restricciones, hacia el mundo creado y el hombre. Como se ve en los siguientes textos:
 
7.1    Is 43, 1: No temas, que yo te he rescatado/ te he llamado por tu nombre. Tu eres mío/ si pasas por las aguas yo estoy contigo/ si por los ríos no te anegarán/ si andas por el fuego no te quemarás/ dado que eres precioso a mis ojos/ eres estimado y yo te amo...
 
7.2    Sal 118: Dad gracias a Yavé porque es bueno/ porque es eterno su amor/ En mi angustia grité a Yavé/ me respondió y me dio respiro/ Yavé está por mi, no temo/ ¿qué puede hacerme el hombre?/ Mejor refugiarse en Yavé/ que poner la confianza en los hombres...
 
7.3    Os 2,15: La visitaré por los días de los Baales/ cuando les quemaba incienso/ cuando se adornaba con su anillo y su collar/ y se iba detrás de sus amantes/ olvidándose de mí –oráculo de Yavé-/ Por eso voy a seducirla/ voy a llevarla al desierto/ y le hablaré al corazón/ Y sucederá aquel día –oráculo de Yavé-/ que ella me llamará/ «marido mío...»
 
7.4    Gal 4,1-7: De igual manera, también nosotros, mientras éramos menores de edad éramos esclavos de los elementos del mundo...Pero al llegar la plenitud de los tiempos envió Dios a su hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la condición de hijos. Y como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «papito». De modo que ya no eres esclavo sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios.
 
7.5    Fil 2,6: El siendo de condición divina, no reivindicó en los hechos la igualdad con Dios, sino que se despojó, tomando la condición de servidor y llegó a ser semejante a los hombres. Mas aun, al verlo se comprobó que era hombre. Se humilló hasta la muerte y muerte de cruz.
 
7.6    Rom 8,26: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, pues ni siquiera sabemos qué es lo que nos conviene pedir, pero el Espíritu mismo intercede con insistencia por nosotros con gemidos indecibles.
 
7.7    Jn 3,16: Tanto amó Dios al mundo que entregó su hijo único para que todo el que crea en él no  se pierda sino que tenga vida eterna. Dios no mandó a su hijo a este mundo para condenar al mundo, sino que por él ha de salvarse el mundo. El que cree en él no se pierde, pero el que no cree ya se ha condenado por no creerle al hijo único de Dios.
 
7.8    Rom 8,31: Dios, que no perdonó a su propio hijo sino que le entregó por nosotros ¿Cómo no nos concederá con El todo lo demás?
 
7.9    1 Jn 4,10: En esto está el amor: no que nosotros hubiéramos amado a Dios sino que El nos amó a nosotros y envió al hijo suyo, propiciación (algo agradable a Dios que le mueve a piedad y misericordia hacia nosotros) por nuestros pecados.   
 
Etc
 
8    La Palabra era la luz verdadera
 
«La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, viniendo a este mundo. En el mundo estaba y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangre ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios» (Jn 1, 1–18)
 
9    Garantía de la alianza:
 
En la Cena-Cruz-Eucaristía establece Cristo una Alianza Nueva entre Dios y los hombres. Y esta vez la alianza no es sellada con sangre de animales sacrificados en honor de Dios, sino en la propia sangre de Jesús: «Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre». La alianza del monte Sinaí queda definitivamente superada por la alianza del monte Calvario (Ex 24,1-8; Heb 9,1-10,18). Por eso mismo se trata de una alianza Nueva y Eterna.
 
*    La eucaristía, fundamento de la Iglesia: la Eucaristía, al ser la actualización del Misterio Pascual, es también el origen y fundamento del nuevo pueblo de Dios (la Iglesia), liberado ahora por la pascua de Cristo y fundado sobre la sangre de la Nueva Alianza» (Sayés, El misterio eucarístico 107). La cena pascual de Moisés marca el nacimiento de Israel como pueblo libre. La Cena pascual de Cristo funda permanentemente a la Iglesia, libre de la esclavitud.
 
*    Memorial perpetuo. Como la Pascua judía, la cristiana se establece como un memorial a perpetuidad: «haced esto en memoria mía». En la eucaristía, por tanto, la Iglesia ha de actualizar hasta el fin de los siglos el sacrificio de la cruz, y ha de hacerlo empleando en su liturgia la misma forma decidida por el Señor en la última Cena.
 
*    Presencia real de Cristo. En la eucaristía el pan y el vino se convierten sustancialmente en el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo. Ya no hay pan: «esto es mi cuerpo que se entrega»; ya no hay vino: «ésta es mi sangre que se derrama». Se trata, pues, de una presencia real, verdadera y substancial de Cristo.
 
*    Pan vivo bajado del cielo. Y es una presencia que debe ser recibida como alimento de vida eterna: «Tomad y comed, mi carne es verdadera comida»; «tomad y bebed, mi sangre es verdadera bebida».
 
10    la nueva alianza
 
Si el primer pacto hubiera sido perfecto, no habría sido necesario un segundo pacto. Pero Dios encontró imperfecta a aquella gente y dijo: «El Señor dice: vendrán días en que haré un nuevo pacto con Israel y con Judá. Este pacto no será como el que hice con sus antepasados, cuando los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, y como ellos no cumplieron mi pacto, yo los abandoné dice el Señor. El pacto que haré con Israel después de aquellos días, será éste dice el Señor: pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo… Yo los perdonaré sus maldades y no me acordaré más de sus pecados». Cuando Dios habla de un nuevo pacto es porque ha declarado viejo al primero; y, a lo que está viejo y anticuado, poco le falta para desaparecer.(Hb 8,7–13).
 
Quito, 24/ene/2008

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